El uso adecuado de una almohada para embarazadas ayuda a distribuir la presión corporal y a mejorar la calidad del sueño. Cuatro pasos fundamentales:
1. La posición lateral es la más recomendable para dormir; inclinarse ligeramente hacia el lado izquierdo favorece la circulación sanguínea.
2. Ajusta la almohada para que se adapte suavemente al abdomen, sosteniéndolo con delicadeza pero sin ejercer presión.
3. Coloca una parte de la almohada entre las rodillas y los tobillos para mantener las caderas alineadas y aliviar el dolor lumbar.
4. Utiliza la parte superior para apoyar el cuello y la cabeza; si cuenta con una zona de apoyo para la espalda, colócala pegada a la espalda para evitar dar vueltas durante la noche y acabar boca arriba.
Si es la primera vez que la utilizas, date un periodo de adaptación de 2 o 3 noches y ve ajustando ligeramente el ángulo a medida que avanza el embarazo.